En los inicios del Judo, la el Jiu-Jitsu era el arte marcial más practicado y se organizaban competiciones entre las principales escuelas para demostrar que escuela era la mejor.
Los que practicaban Jiu-Jitsu
pensaban que las enseñanzas de Jigoro Kano no servían
para formar buenos luchadores y como no contestaban los desafíos
que le hacían los de la academia de Jiu Jitsu de la policía
Japonesa decidieron ir a su propia escuela y derrotarlos con el
propósito de ridiculizarlos.
Esta tarea estuvo en manos
del mejor de los juijitsoka: Sakugiro Yokoyama, un gigante, con
fuerza física excepcional. Lo llamaban "Oni"
que significa Demonio.
Cuando llegó al Kodokan, el creador
del Judo lo recibió con todos los honores y aceptó
el reto de Yokoyama, designó para enfrentarlo al más
pequeño de sus alumnos: Shiro Saigo, El pequeño
judoka era superado en altura por casi 20 centímetros y
en peso por más de 20 kg.
Para el retador el combate parecía
muy fácil y avanzó hacia el centro del dojo burlonamente.
Impasible, Saigo lo aferró de un brazo y le aplicó
un Yama-arashi y lo arrojó al piso. Yokoyama se levantó
sorprendido y tomó a Saigo de los brazos para aplicarle
una palanca, el pequeño discípulo de Kano lo barrió
con los pies, desequilibrándolo y lo tiró por encima
de sus hombros, en varias ocasiones ocurrió lo mismo, En
esa época los combates duraban hasta que uno de los luchadores
se declarara vencido diciendo maitá ("me rindo").
Yokoyama tardó media hora en decidirse a pronunciar aquella
palabra. En ese tiempo recibió la más terrible paliza
que jamás pensó recibir.Finalmente, comprendió
que el Judo poseía más que lo que él había
aprendido y pidió ser aceptado en el Kodokan.
Tras vencer al campeón de Jiu Jitsu,
logró que fuera desplazado como método de defensa personal en la policía japonesa y inició el descenso del Jiu-Jitsu como arte más practicada a favor del Judo.
Shiro Saigo junto com
Tsunejiro Tomita, fue el primer cinturón negro
de la historia y uno de los primeros alumnos de Jigoro Kano y
es considerado como un verdadero genio de este arte, siendo indiscutible
que fue pieza clave en la evolución y la popularidad del
Judo. |